La trampa del pago mínimo
Cuando usas una tarjeta de crédito para una compra grande, el banco suele ofrecerte la opción de pagar una cuota mensual muy baja (el pago mínimo).
Suena cómodo, pero tiene truco: la mayor parte de esa pequeña cuota se va directamente a pagar el "alquiler" del dinero, y solo una fracción diminuta sirve para reducir tu deuda real.
Al mes siguiente, como tu deuda casi no ha bajado, el banco te vuelve a cobrar un alquiler muy alto. Es como intentar vaciar una bañera con una cucharita mientras el grifo sigue goteando.
Ejemplo 1: la lavadora nueva a plazos
Se te estropea la lavadora y compras una de 600€ con la tarjeta de crédito. El banco te dice: "No te preocupes, paga solo 18€ al mes".
Si el interés es del 20% anual (muy habitual en tarjetas), de esos 18€ el primer mes, 10€ son solo para pagar el interés.
Solo 8€ restan valor a la lavadora. Tardarás más de 4 años en pagarla y, al final, la lavadora de 600€ te habrá costado casi 900€.
Si hubieras pagado 50€ al mes en lugar del mínimo, habrías terminado en un año pagando poquísimos intereses.

Ejemplo 2: Los microcréditos "por el precio de un café"
A veces vemos anuncios de préstamos rápidos de 1.000€ que dicen "Devuélvelo por solo 3€ al día".
Parece poco dinero porque comparamos 3€ con el precio de un café, pero al mes son 90€. Debido a que estos créditos tienen intereses altísimos (a veces superando el 2.000% anual si miras la letra pequeña), la mayor parte de esos 90€ mensuales desaparecen pagando el servicio, no tu deuda.
Al cabo de un año, sigues debiendo casi los mismos 1.000€ originales, a pesar de haber pagado más de 1.000€ en pequeñas cuotas diarias.
La regla de oro sin matemáticas es esta: alargar el tiempo que tardas en pagar una deuda hace que la cuota parezca más pequeña, pero el precio total que pagas por el producto se dispara.
